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José Augusto Azpúrua G.

La Historia de los gobiernos... que se han apoderado del dinero!













José Augusto Azpúrua G.





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Hace muchos años, en la prehistoria, los seres humanos vivíamos en tribus dedicados a la caza y recolección de frutos y granos.
 
Con el paso del tiempo, algunos más avispados se percataron de la posibilidad de hacer crecer diversos tipos de alimentos, y comenzaron a producir mucho más de lo que simplemente encontraban en sus correrías. Con ello, eran capaces de alimentar animales que domesticaban y así, usando la razón y la inteligencia, mejoraban su nivel de vida.
 
Pero... algunos cazadores y recolectores que no habían aprendido el arte de la agricultura, en sus merodeos se hallaban con aquel tesoro: abundante comida. El único problema era el de los dueños de la misma que no se querían dejar quitar lo que habían producido.
 
La lucha por ese alimento era cruenta y violenta. Los atacantes, más habituados a la lucha y a pasar trabajo, con frecuencia prevalecían, y así, o liquidaban a los vencidos quedándose con todo, o los esclavizaban. Obviamente este último proceder era más conveniente, por cuanto aseguraba a los ganadores una contínua provisión producida por los esclavos.
Egipto fue una muestra de la esclavitud reinante, donde tenían a los judíos trabajando para ellos, y el Imperio Romano es otro ejemplo del empleo de los esclavos como motores que hacían el trabajo fuerte.
Después del Imperio Romano vino la edad media, con los señoríos feudales, en los cuales los señores feudales cobraban diez por ciento a los "siervos de la gleba" y la iglesia otro tanto. Y eran siervos, ya un poquito menos que esclavos - de nombre. De hecho eran casi esclavos, por cuanto el 80% que les quedaba era verdaderamente magro. Y si siervos eran quienes pagaban el 20% de impuestos... ¿cómo se ha de llamar a quienes pagan más de la mitad de lo que producen a sus gobiernos?
Después de los señores feudales, vinieron los reyes con un supuesto poder divino para "gobernar" a sus vasallos, sobre quienes tenían poder de vida y muerte.
 
Pero con el paso del tiempo llegó la revolución americana y su independencia y la francesa, y la gente comenzó a dejar de ver a los reyes como detentadores del poder divino y comenzaron a verlos como lo que eran: unos individuos iguales al resto de los mortales, que ocupaban esas encumbradas posiciones tan sólo por circunstancias de la vida.
Los Estados Unidos fueron el primer país al cual llegó la gente y se encontró con unas organizaciones gubernamentales muy pequeñas constituidas por los propios vecinos unidos para defenderse de los antisociales. La libertad en ese país fue considerable durante cierto tiempo. Y la primera ley de monedas que ellos tuvieron (de 1.792)determinaba que el valor del dólar era de aproximadamente un vigésimo de onza de oro.
Si tuvieramos curiosidad por las medidas inglesas, una onza troy tiene 480 "granos" y 20 "pennyweights", que equivale cada uno a 24 "granos". Cada "grano" (grain) Troy, equivale a 0,0647989 gramos. que multiplicado por 480 por onza, nos da 31,103 gramos por onza.
La moneda de diez dólares, llamada "eagle" o águila, contenía 247 y 4/8 granos de oro.
En 1934 pasaron de alrededor de 20 dólares la onza de oro a 35 dólares la onza, lo cual equivale a una devaluacíon de 15 dólares en 20 o alrededor de 75% de devaluación.
Esta devaluación se debió a la creación de dinero inorgánico por parte de la Reserva Federal (el Banco Central de los EEUU) fundada en 1913, y que causó el crash del mercado en Octubre de 1929 y la posterior depresión, de la que no salieron hasta entrar en la segunda guerra mundial, luego del ataque a Pearl Harbor en Diciembre de 1941, cuando comenzó en serio la recuperación de la economía americana en la cual la habían hundido las acciones socialistas de Roosevelt y Hoover.
En 1971 devaluaron de nuevo en 20%, a 42 dólares la onza; y ahora el oro está a más de 400 dólares la onza, lo cual implica que el dólar, en términos de oro (y de muchos otros bienes y servicios) no vale más que una vigésima parte de lo que valía a comienzos del siglo pasado, cuando se fundó la Reserva Federal, que acabó con su poder adquisitivo, y sirvió de modelo para que nuestro gobierno, copiándose de tal modelo, convirtiera al bolívar en algo con un valor de cerca de una dosmilésima de lo que valía cuando nuestro congreso determinó en 1918 que un bolivar era 0,290323 gramos de oro puro.
 
El congreso de Gómez cambió la definición del bolívar, que pasó de ser 4,5 gramos de plata a ser 0,29 (aprox.) gramos de oro. No había banco central y cualquier banco podía emitir billetes.
 
Mientras se mantuvo esta situación, los bancos permanecieron honestos; en parte por decisiones y convicciones propias, porque sirviendo mejor a su clientela obtenían mejores utilidades, y en parte porque si violaban la ley de monedas sabían que no les iba a ir nada bien, ya que el gobierno perseguía con denuedo a los amigos de lo ajeno.
Luego de la muerte del Gral. Gómez acaecida a fines de 1935, en 1939 se crea por ley el banco central, que comenzó a operar en 1940 y se  le confirió un monopolio legal en la emisión de los billetes; dejando con ello de tener circulación los billetes de los bancos privados.
Mientras el gobierno no tenía nada que ver con la circulación monetaria más que para obligar a los banqueros a cambiar sus billetes en oro a la tasa preestablecida por la ley, usando para ello el monopolio que tiene sobre el uso legal de la violencia, el dinero se mantuvo absolutamente estable en su valor; cosa que ocurrió también temporalmente luego de la creación del banco central - durante los años de 1940 hasta 1957, con excepción del primer trienio adeco, en el cual tendió hacia la creación un poco desordenada (tramposa) de dinero.
Ya en los años 60, la gente había dejado de ver al oro y la plata como dinero, viendo en este rol tan sólo a los billetes emitidos por el BCV; y así pudo el gobierno, junto al banco central, comezar a crear dinero sin enterar en caja el oro necesario para poder cambiarlo a la tasa establecida en la ley. Es decir, una vez convencidos de que la población no iba a ir a solicitar tal cambio, comenzó a poder emitir billetes de manera fraudulenta, de manera creciente.
El oro que debía de haber en la caja del banco central (o cualquier banco que estuviese dispuesto a actuar honestamente en el área de emisión) servía para limitar la cantidad de billetes emitidos, los cuales, debido a la relación legal existente con el oro, fluctuarían en valor tan sólo lo que el oro fluctuara en valor respecto al resto de los bienes y servicios.
Pero, si quien tiene la facultad de perseguir a los deshonestos que violan el derecho de propiedad de los otros, adquiere también el poder de defraudar a la gente, sin tener que rendirle cuentas a nadie, es bastante posible y hasta muy probable que caiga en la tentación de emitir en exceso para su propio beneficio, que es precisamente lo que hicieron, cada vez con mayor intensidad.
En esta época, Marzo de 2004, lo que se llama la liquidez ampliada (monedas y billetes, más lo existente en todo tipo de cuentas bancarias y cédulas hipotecarias) es más de 6.000 veces lo que era en 1957, con una producción de bienes y servicios que apenas si duplica lo que se producía a finales de la dictadura.
La consecuencia de este desbalance entre la cantidad de dinero y los bienes y servicios disponibles, ha hecho que los precios se hayan llegado a convertir en más de dos mil veces lo que eran a comienzos de la era seudo democrática. Y le aplico el prefijo de seudo, porque la gente perdió la soberanía que sobre sí misma tenía, pudiendo dedicarse como lo determinaba la constitución de 1961, a cualquier actividad productiva de su preferencia, a convertirse en especies de peones de la burocracia oficial, a la que hay necesidad de pedirle autorización previa hasta para largar un... suspiro.
 
Así pues, en nuestro país, habiendo el gobierno adquirido la potestad de emitir dinero de manera monopólica y la de obligar a las personas a solicitar permisos y licencias para dedicarse a cualquier actividad económica, para lo cual debe "bajarse de la mula" de alguna u otra forma, los gobiernos democráticos le han ido quitando la soberanía a las personas que sobre sí mismas ejercían cuando las dictaduras, para ponerla en manos de un jerarca, que si bien no es vitalicio, y hasta ahora había sido legítimo por ser electo, sí tiene un poder excesivamente grande sobre la ciudadanía que ahora se convirtió en súbdita de la burocracia.
 
Esa es, en dos platos, la historia, no sólo del dinero sino de la libertad y soberanía de nuestro pueblo.
La verdadera libertad es poder emplear el tiempo de cada quien como mejor le parezca, siempre y cuando no dañe a ningún otro en su persona o propiedad, y que se pueda emplear el trueque indirecto por medio de los metales nobles o su representación, sin que la burocracia pueda despojar a la ciudadanía de sus bienes, producidos honestamente.
 
Eso es lo que se llama libertad y soberanía. Lo demás es cuento de camino dirigido a poder desplumar a la población. La gente, lo que se ha dado en llamar el pueblo, no necesita que le den, bastaría con que no le quitaran para que pudieran ir progresando en su vida; como era antes, en la época de Gómez y Pérez Jiménez, en las cuales no gozaban de gran libertad política, pero sí de considerable libertad económica, con lo que el futuro de cada cual estaba en sus propias manos y no en las de la burocracia de turno.
 

























































































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